Colombia no tiene hoy un sistema público de alerta sísmica. Cursa en el Congreso un proyecto de ley para crearlo.
Qué es una alerta temprana de verdad
Las ondas sísmicas viajan por la tierra a unos pocos kilómetros por segundo. Una señal de radio viaja a la velocidad de la luz. Esa diferencia es todo el truco: si hay sensores cerca del epicentro, se puede avisar a una ciudad lejana **antes** de que llegue el movimiento.
No son minutos. Son segundos —entre cinco y sesenta, según la distancia—, y con eso alcanza para apartarse de una ventana, salir de un ascensor o frenar un tren.
Lo que exige
Un sistema así no es una app: es infraestructura pública. Necesita una red densa de sensores, un canal de difusión que llegue a todos los teléfonos sin que nadie se haya inscrito, y una operación que responda a las tres de la mañana.
México lleva décadas con el suyo. Japón y Chile también. La tecnología está probada; lo que falta en Colombia es la decisión y el presupuesto.
Por qué nos importa
Sismia **no es eso y no puede serlo**: avisamos cuando el sismo ya ocurrió. Un sistema público de alerta temprana no nos haría competencia, nos haría innecesarios en esa parte — y eso estaría bien.
Mientras tanto, la brecha es real: hoy, entre que la tierra se mueve y alguien se entera, pasan minutos. Con un sistema propio serían segundos, y en la otra dirección.
