
Es la confusión más común cuando se habla de sismos, y no es un detalle técnico: cambia por completo lo que significa la noticia.
Magnitud hay una. Intensidad hay muchas
La **magnitud** mide cuánta energía se liberó en la fuente. Es un solo número por sismo, se calcula una vez y no cambia según quién pregunte.
La **intensidad** mide lo que efectivamente se sintió en un punto: si se movieron los objetos colgantes, si la gente salió a la calle, si hubo daño. Es distinta en cada lugar, y por eso un mismo sismo tiene cientos de intensidades a la vez.
Un M7.4 lejano puede sentirse menos que un M5 cerca.
La energía no es lineal
Cada punto de magnitud multiplica por más de treinta la energía liberada. Entre un M5 y un M7 no hay «dos puntos»: hay mil veces más energía.
Tres cosas deciden lo que te llega
La **magnitud**, la **distancia** al epicentro y la **profundidad**. Las tres juntas.
Un sismo somero concentra su energía cerca y se siente fuerte en un área pequeña. Uno profundo la reparte: llega más débil, pero a mucha más gente. El del Chocó, a más de cien kilómetros de profundidad, se sintió en media Colombia por eso mismo.
Por eso Sismia no avisa por magnitud
Avisar por magnitud sería escribirte por un M6 a seiscientos kilómetros que no vas a notar, y callarte un M4 debajo de tu casa. Calculamos la intensidad en el punto que vigilas y avisamos desde el grado IV.
Del III al IV se siente pero no hace daño. Del V al VI despierta y tira objetos. Del VII en adelante empieza el daño en construcción corriente.
